Si alguien dudaba de que los octavos de final podían regalar una verdadera batalla futbolística, Inglaterra y México se encargaron de despejar cualquier duda. En uno de los mejores partidos del Mundial 2026, los ingleses se impusieron 3-2 y sellaron su clasificación a los cuartos de final después de noventa minutos cargados de emociones, polémicas y un ritmo frenético de principio a fin.
Lejos de especular, ambos equipos salieron decididos a jugar. Inglaterra mostró su habitual intensidad, mientras que México respondió golpe por golpe. El partido fue de ida y vuelta, con llegadas constantes y un ritmo que pocas veces dio respiro.
La gran figura volvió a ser Jude Bellingham. El volante inglés manejó los tiempos, apareció en los momentos importantes y volvió a demostrar por qué es uno de los futbolistas más determinantes del planeta. Cuando Inglaterra necesitó tranquilidad, él ofreció fútbol. Cuando el partido pedía personalidad, volvió a responder.
Sin embargo, uno de los grandes focos de la noche estuvo puesto en una acción que seguirá dando que hablar. El árbitro sancionó un penal a favor de México que terminó siendo determinante en el desarrollo del encuentro. Desde mi punto de vista, fue una decisión muy discutible y no considero que existiera la infracción suficiente para cobrarlo. Una jugada fina que seguramente dividirá opiniones durante varios días.
Más allá de esa polémica, el espectáculo nunca perdió intensidad. México mostró carácter y obligó a Inglaterra a jugar al límite durante gran parte del partido. Los ingleses, lejos de desesperarse, respondieron con jerarquía y terminaron encontrando la diferencia gracias a la calidad individual de sus figuras.
El 3-2 terminó premiando a una selección que fue efectiva en los momentos clave y que volvió a demostrar por qué aparece entre las grandes candidatas al título. No le sobró nada, pero supo sufrir cuando le tocó y golpear cuando el partido estaba abierto.
México, por su parte, dejó una imagen mucho más competitiva que en otras Copas del Mundo. Peleó hasta el último minuto, nunca bajó los brazos y estuvo muy cerca de llevar la historia al tiempo suplementario. Sin embargo, otra vez la ilusión mundialista terminó antes de lo esperado.
Inglaterra sigue soñando. De la mano de un Jude Bellingham brillante y con un plantel repleto de talento, los Tres Leones avanzan a los cuartos de final después de superar una prueba de carácter en uno de los encuentros más emocionantes que dejó este Mundial hasta el momento.
