Los clásicos rara vez decepcionan. Y cuando enfrente están dos selecciones con tanta historia y tanto talento, el espectáculo está prácticamente asegurado. España derrotó 1-0 a Portugal y se quedó con el duelo ibérico para avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026, en un partido que, por lo hecho por ambos, tranquilamente podría haber tenido varios goles.

Fue un verdadero partidazo. De esos que se juegan con el cuchillo entre los dientes, con intensidad de principio a fin y con dos equipos que jamás renunciaron a atacar. España tuvo más la pelota, como es habitual, pero Portugal respondió cada vez que pudo con transiciones rápidas y mucho peligro. El 0-0 era un resultado mentiroso para lo que se veía dentro del campo.

Las situaciones aparecieron de un lado y del otro. Los arqueros respondieron cuando fueron exigidos y las defensas también tuvieron mucho trabajo. Sin embargo, cuando el encuentro parecía encaminarse al tiempo suplementario, apareció el hombre indicado.

A los 88 minutos, Mikel Merino, que había ingresado desde el banco, encontró un espacio dentro del área y definió con categoría para marcar el único gol de la noche y desatar el festejo español. Un premio enorme para una selección que nunca dejó de buscar y que terminó encontrando la diferencia cuando el reloj empezaba a convertirse en su principal enemigo.

Portugal peleó hasta el final y estuvo a la altura de un partido de máxima exigencia. El equipo de Roberto Martínez nunca dejó de competir y vendió muy cara la derrota, aunque volvió a quedarse con las manos vacías en una cita grande.

España, por su parte, continúa demostrando que es una de las selecciones con mejor funcionamiento colectivo del Mundial. Paciencia para manejar la pelota, presión alta y una identidad futbolística muy marcada que volvió a darle resultados en una noche de enorme exigencia.

No fue un simple 1-0. Fue un partido vibrante, intenso y cargado de emociones, de esos que justifican por qué el fútbol sigue siendo el deporte más hermoso del mundo. España dio un paso más hacia el sueño mundialista y ahora espera con ilusión los cuartos de final, mientras que Portugal se despide dejando una imagen competitiva, pero con la amarga sensación de haber estado muy cerca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *