Francia sigue firme en su camino hacia una nueva Copa del Mundo. El conjunto dirigido por Didier Deschamps derrotó 2-0 a Marruecos y se metió entre los cuatro mejores del Mundial 2026, en un partido que dominó de principio a fin y en el que volvió a aparecer su gran estrella: Kylian Mbappé.
A diferencia de aquel Marruecos que sorprendió al mundo en Qatar 2022, esta vez el conjunto africano mostró una versión mucho más cautelosa. Le costó hacerse dueño de la pelota, generó muy poco peligro y nunca encontró la forma de incomodar seriamente a una Francia que manejó los tiempos del partido.
La gran polémica del ecuentro llegó en el primer tiempo. El árbitro sancionó penal para Francia tras una caída de Kylian Mbappé dentro del área. Desde mi punto de vista, la decisión fue excesiva. Me dio la sensación de que el delantero francés buscó el contacto y terminó exagerando la acción. Si una jugada similar favoreciera a Argentina, seguramente las críticas serían mucho más fuertes. Finalmente, la justicia deportiva apareció de inmediato: Yassine Bounou adivinó la intención de Mbappé y le contuvo el remate, manteniendo con vida a Marruecos. Penal mal cobrado, penal mal pateado dice el dicho
En el complemento, Mbappé volvió a aparecer en su punto dulce. Recibió sobre el sector izquierdo, encaró hacia el centro y sacó un remate con rosca que dejó sin chances a Bono para abrir el marcador. Un verdadero golazo que terminó inclinando definitivamente la balanza a favor de los franceses. Apenas unos minutos más tarde, Ousmane Dembélé amplió la ventaja para sentenciar la clasificación.
Con esa conquista, Mbappé alcanzó los ocho goles en el Mundial y volvió a igualar a Lionel Messi en la cima de la tabla de goleadores. Sin embargo, la pelea sigue completamente abierta, ya que el capitán argentino tendrá la oportunidad de volver a despegarse cuando la Selección dispute su compromiso de cuartos de final.
Más allá de la discusión por el penal, Francia volvió a demostrar por qué es una de las máximas candidatas al título. Tiene jerarquía en todas sus líneas, sabe sufrir cuando es necesario y cuenta con un futbolista que aparece siempre en los momentos decisivos.
Marruecos, por su parte, se despidió del torneo sin poder repetir las semifinales del 2022 que tanto ilusionaron a su gente. Le faltó agresividad, asumió un planteo demasiado conservador y terminó pagando caro cada concesión frente a un rival que no suele perdonar.
Francia está otra vez en semifinales. Y mientras el sueño del tricampeonato sigue más vivo que nunca, Kylian Mbappé continúa escribiendo su propia historia en los Mundiales, decidido a pelear hasta el final por la Bota de Oro… y por la Copa del Mundo.
