Inglaterra volvió a demostrar que, aun sin brillar, tiene la jerarquía suficiente para seguir avanzando. Los dirigidos por Thomas Tuchel derrotaron 2-1 a Noruega en el tiempo suplementario y se clasificaron a las semifinales del Mundial 2026, donde ahora tendrán un duelo de alto voltaje frente a la Selección Argentina.
El encuentro estuvo lejos de ser sencillo para los ingleses. Noruega, impulsada por el gran Mundial que venía realizando, planteó un partido intenso y golpeó primero gracias a Andreas Schjelderup, aprovechando una desatención defensiva para abrir el marcador a los 36 minutos. Inglaterra, que hasta ese momento había manejado más la pelota que las situaciones, quedó obligada a reaccionar.
Y como tantas veces en esta Copa del Mundo, apareció Jude Bellingham.
En el tiempo agregado del primer tiempo, el mediocampista del Real Madrid encontró un espacio dentro del área y definió con mucha categoría para establecer el 1-1. Un gol que cambió el ánimo del partido y volvió a confirmar que, cuando Inglaterra más lo necesita, siempre aparece su número 10.
El complemento fue muy parejo. Noruega jamás renunció a su idea y complicó a Inglaterra con la movilidad de sus delanteros y el talento de Martin Ødegaard, mientras que Erling Haaland estuvo mucho más controlado que en encuentros anteriores y nunca logró gravitar como acostumbra. La igualdad llevó el partido al tiempo suplementario.
Allí volvió a surgir la figura del partido.
Apenas iniciado el alargue, un rebote del arquero noruego Ørjan Nyland dejó la pelota servida para Bellingham, que no perdonó y marcó el 2-1 definitivo. El volante firmó un doblete y volvió a convertirse en el futbolista más determinante de Inglaterra en este Mundial.
El encuentro también dejó algunas acciones polémicas que alimentaron el debate, con decisiones arbitrales discutidas por ambos lados y un gol anulado a Noruega en un cierre cargado de tensión. Más allá de las controversias, Inglaterra volvió a demostrar una fortaleza que caracteriza a los equipos candidatos: aun cuando no encuentra su mejor versión futbolística, siempre compite hasta el final.
Ahora se viene uno de los grandes cruces del Mundial. Inglaterra ya está entre los cuatro mejores y enfrente tendrá nada menos que a Argentina, en una semifinal que promete escribir un nuevo capítulo de una de las rivalidades más importantes de la historia del fútbol.
