Los Pumitas cayeron 40-38 ante Inglaterra en el cierre de la fase de grupos del Mundial M20 de Rugby, disputado en Georgia, en un partido dramático, cambiante y cargado de polémicas hasta la última pelota.

El seleccionado argentino, dirigido por Nicolás Fernández Miranda, tuvo un arranque soñado con el try de su capitán, Tomás Dande, pero luego sufrió la potencia inglesa, la amarilla —posteriormente roja de 20 minutos— a Benjamín Ordiz y un tramo del partido en el que Inglaterra golpeó con muchísima efectividad para irse al descanso arriba 28-12.

En el complemento, el panorama se puso todavía más cuesta arriba. Inglaterra llegó a sacar una diferencia de 40-17, pero ahí apareció el corazón de Los Pumitas. Lejos de entregarse, Argentina fue al frente, encontró respuestas en ataque y comenzó una remontada memorable.

Simón Pfister, otra vez determinante, apoyó dos tries en el segundo tiempo. También apareció Bautista Lescano, clave para mantener viva la ilusión argentina. Con la conversión de Manuel Giannantonio, Los Pumitas quedaron apenas dos puntos abajo, 40-38, y fueron por una última jugada que pudo cambiarlo todo.

Y ahí llegó la bronca.

En el cierre, Argentina tuvo una posesión larguísima, con empuje, paciencia y decisión. Sin embargo, la última secuencia quedó marcada por la polémica: desde la mirada argentina, Elliot Williams, el número 4 de Inglaterra, ingresó por un lugar muy discutible en la disputa, prácticamente del lado argentino, pero la infracción no fue sancionada.

Fue derrota, sí. Pero también fue una muestra enorme de carácter. Los Pumitas estuvieron contra las cuerdas, llegaron a estar 23 puntos abajo y aun así empujaron hasta dejar a Inglaterra pidiendo la hora.

El resultado dejó a Argentina sin chances de pelear por el título, pero no borró la entrega de un equipo que volvió a competir con personalidad, orgullo y una identidad muy marcada.

Ahora, Los Pumitas deberán enfocarse en la pelea por el quinto puesto, con la sensación amarga de haber estado a una decisión, a una pelota, a un detalle, de meterse en una hazaña inolvidable.

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