La ausencia de Nicolás Laméndola en la victoria de Atlético Tucumán sobre Central Córdoba fue uno de los temas que más llamó la atención. Finalizado el encuentro, Julio César Falcioni rompió el silencio y explicó que la decisión fue exclusivamente del entrenador, aunque estuvo directamente relacionada con el momento que atraviesa el extremo, que estuvo muy cerca de convertirse en nuevo jugador de Newell’s.

El entrenador fue contundente y dejó en claro que nadie influyó en su determinación.

«No hubo ninguna presión. Para que ustedes lo sepan, la decisión generalmente la tomo yo. Y si no puedo tomarla, me voy para mi casa.»

Falcioni reveló que Laméndola vivió una semana muy difícil, con constantes llamados y negociaciones que terminaron afectando su concentración.

«Estuvo toda la semana con la posibilidad de irse, con el teléfono en la oreja, lo llamaban de un lado, del otro. Me parecía que, desde la concentración que tiene que tener un equipo, no era lo mejor.»

El técnico explicó que, incluso al momento del partido, la operación todavía no estaba resuelta.

«No estaba definido si se quedaba o se iba. Me pareció lo mejor dejarlo tranquilo, sin ningún tipo de presión, sobre todo para que pudiera definir su futuro, ya sea con nosotros o en otro lado.»

Además, reconoció que la situación también le permitió darle una oportunidad a otro futbolista.

«Le dimos la oportunidad a Ramiro y esperemos que la aproveche. El «chueco» seguramente volverá a entrenar con nosotros si la situación se resuelve.»

Pero una de las frases más llamativas de la conferencia llegó cuando fue consultado por el aspecto económico de la posible transferencia.

Con su habitual sinceridad y hasta entre risas, Falcioni dejó una reflexión que rápidamente comenzó a circular entre los hinchas.

«Si lo venden en cinco millones de dólares, lo llevo yo hasta el aeropuerto.»

Sin embargo, inmediatamente bajó el tono de la broma para explicar cuál es, a su entender, el verdadero problema.

«La plata, así como está planteada la operación, no le cambia demasiado la vida al club. Con ese dinero apenas alcanza para pagar un mes de sueldo. Si vendemos un jugador de esa categoría, después tenemos que salir a buscar otro para reemplazarlo.»

Por último, el entrenador aseguró que siempre intenta acompañar a sus futbolistas en este tipo de decisiones, entendiendo que también fue jugador y conoce perfectamente lo que significa una oportunidad de crecimiento.

«Yo siempre trato de darle consejos. Quiero lo mejor para los jugadores. Quiero que puedan desarrollarse, que tengan la posibilidad de progresar y de ganar dinero. Pero también quiero que tomen la mejor decisión para su carrera.»

Mientras la negociación entre Atlético Tucumán y Newell’s se cayerón, Falcioni dejó en claro que su prioridad fue proteger al futbolista y al grupo.

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