No fue un buen partido. De hecho, fue uno de esos encuentros difíciles de ver, con muy pocas situaciones de gol y demasiadas imprecisiones.

Atlético Tucumán igualó 0-0 frente a Independiente Rivadavia en el José Fierro y, aunque el rendimiento estuvo lejos de convencer, terminó rescatando un punto que, por el contexto que atraviesa el club, puede terminar siendo importante.

El «Decano» tuvo un mejor comienzo y generó la situación más clara de la primera etapa con un cabezazo de Leandro Díaz, que atajó Bolcato, arquero mendocino. Después de eso, el partido cayó en un pozo del que nunca salió. Hubo mucha fricción, poco juego y casi ninguna aproximación de peligro.

La acción más llamativa llegó en el primer tiempo, cuando una pelota recorrió increíblemente toda la línea del arco sin que ninguno de los dos equipos pudiera empujarla. Fue una de esas jugadas que parecen imposibles y que resumieron a la perfección una tarde en la que nada salió con claridad.

En el segundo tiempo, Independiente Rivadavia creció levemente y manejó mejor la pelota, aunque tampoco encontró demasiadas herramientas para romper la defensa tucumana. Cuando el conjunto mendocino logró generar algo de peligro, apareció Luis Ingolotti, que respondió con seguridad y fue uno de los puntos más altos del equipo, una buena noticia después de un semestre en el que había sido muy cuestionado.

Otra complicación para Julio César Falcioni llegó cerca de los 67 minutos, cuando Ramiro Paunero, que estaba haciendo su debut en Primera División, debio abandonar la cancha por un fuerte calambre. El entrenador tuvo que improvisar: Di Plácido ingresó para ocupar el lateral derecho y Villa pasó a desempeñarse por la banda izquierda.

En lo táctico, también quedó la sensación de que los cambios tardaron en llegar. Atlético nunca logró encontrar soluciones desde el banco y terminó sosteniendo el empate más por esfuerzo que por funcionamiento.

El sabor final es ambiguo.

Por un lado, queda la sensación de que era un partido que podía ganarse, sobre todo por la necesidad que tiene Atlético de sumar de a tres en un campeonato donde los rivales directos también cosechan puntos. Por el otro, el contexto obliga a valorar la unidad conseguida. El equipo atraviesa semanas complicadas, con inhibiciones, bajas y un plantel corto, y enfrente tuvo a un rival que viene de competir en la Copa Libertadores.

No alcanza para irse conforme desde lo futbolístico.

Pero sí puede ser un punto que, con el correr de las fechas, termine teniendo un valor importante. Este tipo de partidos, tiempo atrás, Atlético probablemente los perdía. Esta vez, al menos, logró sumar y empezar el torneo sin derrotas.

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