No alcanzó. El sueño terminó en los octavos de final, pero Paraguay se marchó del Mundial 2026 con la cabeza bien alta. La Albirroja cayó 1-0 frente a Francia por un penal convertido por Kylian Mbappé, luego de una infracción cometida por Gustavo Gómez sobre Désiré Doué, y se despidió de la Copa dejando una imagen que ilusiona de cara al futuro.
El resultado duele, claro que duele. Porque este equipo demostró que estaba para competirle a cualquiera. Venía de eliminar nada menos que a Alemania en los penales y llegaba con la ilusión intacta de seguir haciendo historia. Del otro lado aparecía una de las grandes candidatas al título, repleta de figuras, pero Paraguay jamás se achicó.
El equipo de Gustavo Alfaro volvió a mostrar la identidad que lo llevó hasta esta instancia. Orden, sacrificio, solidaridad y una entrega conmovedora. Francia monopolizó la posesión de la pelota durante buena parte del encuentro, pero le costó muchísimo generar situaciones claras ante una defensa paraguaya que luchó cada pelota como si fuera la última.
La resistencia parecía perfecta. Orlando Gill respondió cada vez que lo exigieron y la última línea sostuvo durante más de una hora el poderío ofensivo francés. Sin embargo, a los 70 minutos llegó la acción que cambió el partido. Désiré Doué encaró dentro del área, Gustavo Gómez llegó apenas tarde al cruce y el árbitro sancionó penal. Desde los doce pasos apareció Kylian Mbappé, que no falló y marcó el único gol de la tarde.
Lejos de derrumbarse, Paraguay fue por el empate con el corazón. Empujó, peleó y dejó absolutamente todo hasta el último segundo. No le alcanzó para romper el arco francés, pero sí para ganarse el respeto de todos. Porque perdió un partido, no la identidad.
Hay eliminaciones que duelen y otras que también generan orgullo. Esta es una de ellas. La Albirroja se despide de la Copa del Mundo sabiendo que volvió a poner a Paraguay en los primeros planos del fútbol mundial. Un equipo sin grandes estrellas, pero con un compromiso colectivo enorme, que creyó en una idea y estuvo a la altura frente a las mejores selecciones del planeta.
El Mundial terminó para Paraguay, pero el legado de este grupo recién empieza. Lo construido por Gustavo Alfaro y sus futbolistas volvió a despertar la ilusión de todo un país. Francia avanzó a los cuartos de final, pero necesitó sufrir, trabajar y esperar un penal para poder superar a una selección paraguaya que dejó el alma en cada metro de la cancha. Porque a veces el resultado elimina, pero la forma de competir hace que un equipo se vaya entre aplausos.
