No hizo falta llegar al hoyo 18 empatados para tener una definición emocionante. Alcanzó con ver cómo Andrey Borges sostuvo la presión durante toda la vuelta final para quedarse con el XIV Abierto de Termas de Río Hondo, uno de los torneos más importantes del calendario del norte argentino.
El brasileño cerró la semana con 19 golpes bajo el par, apenas uno menos que el rosarino Franco Romero, quien lo exigió hasta el final y nunca le permitió relajarse. Más atrás, a cuatro impactos, terminó Andrés «Pigu» Romero, que volvió a demostrar toda su jerarquía peleando entre los protagonistas.
Borges salió a jugar el sábado sabiendo que cualquier error podía costarle el campeonato. Sin embargo, respondió como lo hacen los grandes jugadores. Arrancó encontrando birdies en los momentos justos, manejó con inteligencia cada tramo del recorrido y, aunque cometió un bogey en el hoyo 6, jamás perdió la calma. Su tarjeta de 69 golpes (-4) terminó siendo suficiente para abrazarse al título.
Del otro lado estuvo un Franco Romero que nunca bajó los brazos. El rosarino fue descontando de a poco y obligó al brasileño a jugar cada golpe con máxima concentración. La diferencia nunca dio margen para especular y el desenlace mantuvo la incertidumbre hasta los últimos hoyos.
Entre los aficionados también hubo una actuación para destacar. Fermín Martínez fue el mejor amateur del campeonato gracias a cuatro vueltas muy consistentes de 73, 74, 73 y 73 golpes, resultado que le permitió quedarse con la categoría Scratch con un acumulado de 293 impactos. Lo escoltaron Augusto Oliva e Isidoro Castaño, completando un muy buen nivel entre los jugadores aficionados.
Con otra edición de gran nivel deportivo, el Abierto de Termas volvió a confirmar por qué se ganó un lugar de privilegio en el calendario nacional. Profesionales de primer nivel, jóvenes amateurs que siguen creciendo y un campo que volvió a estar a la altura fueron los ingredientes de una semana que tuvo golf del bueno y un campeón que supo resistir cuando más lo exigieron.
