La Selección Argentina derrotó 3-2 a Cabo Verde en el tiempo suplementario por los 16avos de final del Mundial 2026. Los goles argentinos fueron convertidos por Lionel Messi, Lisandro Martínez y Roney Diney Borges en contra, mientras que Deroy Duarte y un golazo de Sidney Cabral habían igualado transitoriamente para los Tiburones Azules. Con este triunfo, el conjunto de Lionel Scaloni avanzó a los octavos de final, donde enfrentará a Egipto el próximo martes.

Momento de pasar por el taller, reflexionar y corregir varias cosas. Como pocas veces ocurrió en el ciclo Scaloni, Argentina sufrió muchísimo. A pesar de monopolizar la posesión de la pelota, nunca pudo quebrar con facilidad el excelente funcionamiento defensivo de Cabo Verde.

Los primeros 25 minutos fueron de dominio argentino, con dos llegadas muy claras de Lionel Messi. Tras la pausa de hidratación apareció la genialidad. Lisandro Martínez, como si fuera un mediocampista, lanzó un pase perfecto para Messi, que controló de manera espectacular, dejó la pelota dormida y sacó un zurdazo potente al ángulo para destrabar un partido complicadísimo. Nada pudo hacer Vozinha en esa oportunidad. Luego, como tantas veces nos tiene acostumbrados, la Selección manejó los tiempos del encuentro y se fue al descanso con la ventaja.

Sin embargo, el segundo tiempo mostró una versión totalmente distinta. Argentina salió dormida, muy dormida. Probablemente fueron los peores 15 minutos de toda la era Scaloni. Desconocida, imprecisa y sin reacción. Cabo Verde aprovechó ese momento y, con un verdadero golazo, encontró el empate para alimentar la ilusión.

Párrafo aparte para el enorme planteo táctico de Bubista, que será motivo de un análisis más profundo en otra ocasión.

Con el correr de los minutos, el partido volvió a parecerse al primer tiempo. Argentina recuperó la posesión, pero siguió sin encontrar espacios. Messi volvió a inventar dos situaciones clarísimas, un mano a mano y un espectacular tiro libre ejecutado con rapidez, sorprendiendo a todos menos a Vozinha, que respondió con una atajada brillante volando de palo a palo para sacar la pelota del ángulo. Gran partido del arquero caboverdiano.

Las piernas empezaban a pesar. El calor de Miami se hizo sentir y varios futbolistas argentinos comenzaron a sufrir calambres. Medina se lesionó y el panorama no era alentador. La falta de fluidez, las imprecisiones y el nerviosismo empezaban a dominar al equipo argentino. El gran partido de Cabo Verde provocó que Argentina se desesperara y terminara llevando la definición al tiempo suplementario.

En la primera mitad del alargue se notó el cansancio de ambos equipos. Sin embargo, un córner ejecutado por Messi, peinado por Alexis Mac Allister, encontró nuevamente a Lisandro Martínez, que apareció como un extremo. Controló la pelota y sacó un zurdazo formidable para volver a poner en ventaja a Argentina. Otro golazo del defensor, que para mí fue la gran figura del partido.

Pero, otra vez, Argentina se quedó. Algo muy poco habitual en este equipo. Cedió terreno, dejó crecer a Cabo Verde y los africanos empezaron a creer que podían dar el golpe. Dicho y hecho. Sidney Cabral marcó un golazo extraordinario, con una rosca perfecta que se clavó en el ángulo desde el borde del área. Un verdadero gol para enmarcar. El festejo fue una explosión de ilusión para todo el conjunto vestido de azul y el primer tiempo suplementario terminó 2-2.

La segunda parte del alargue fue aún más friccionada. El desgaste físico era evidente y los calambres aparecían en ambos equipos. Pero Argentina siempre encuentra una respuesta. Tras un centro desde la derecha, luego de un córner, Cristian Romero ganó de cabeza y un desvío en la mano de Roney Diney Borges terminó decretando el 3-2 definitivo para la Albiceleste.

Lejos de dejar de sufrir, Argentina volvió a replegarse y resistió como pudo. Cuando el partido se moría, Cabo Verde tuvo un peligrosísimo tiro libre. Lo ejecutó el propio Sidney Cabral, pero esta vez apareció Emiliano «Dibu» Martínez, que volvió a hacerse gigante para descolgar una pelota clave y asegurar la clasificación.

Con angustia, sufrimiento y mucho oficio, Argentina logró avanzar a los octavos de final.

Habrá tiempo para analizar con mayor profundidad qué le ocurrió al equipo. En lo personal, creo que necesita pasar urgentemente por el taller. La vi lenta, sin ritmo y con varias complicaciones físicas que dejan algunas dudas de cara a lo que viene.

Ahora bien, lo de Cabo Verde merece todos los aplausos. Un verdadero equipazo, trabajado al detalle y con una idea de juego clarísima. Se despide en los 16avos de final, pero deja una imagen enorme y la sensación de haber sido la gran revelacion de esta Copa del Mundo.

Argentina avanzó de ronda y ahora buscará un lugar en los cuartos de final cuando enfrente a Egipto el próximo martes 7 de julio, desde las 13:00. El conjunto africano llega tras eliminar a Australia en la definición por penales.

¡VAMOS, ARGENTINA!

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