San Martín continúa demostrando que quiere ser protagonista. El equipo dirigido por Alejandro Orfila derrotó 3-0 a Almagro en La Ciudadela, consiguió su segunda victoria consecutiva y volvió a prenderse en la pelea por los primeros puestos de la Zona A de la Primera Nacional.
El «Santo» fue superior prácticamente de principio a fin. Con intensidad para recuperar la pelota, criterio para manejar los tiempos y mucha agresividad en ataque, dominó el desarrollo del encuentro y construyó una victoria importante.
El primer golpe llegó a los 19 minutos, cuando Gabriel Carabajal abrió el marcador con una gran definición para desatar el festejo de todo La Ciudadela. A partir de allí, San Martín ganó confianza, monopolizó la pelota y comenzó a manejar los tiempos del partido. Antes del descanso amplió la ventaja Álvaro Veliez, mientras que Luca Arfaras sentenció el partido antes del cierre de la primera etapa para establecer el 3-0 definitivo.
Más allá de la diferencia en el marcador, lo más positivo volvió a ser el funcionamiento colectivo. El equipo de Orfila mostró orden, presión alta y una identidad cada vez más marcada. Cuando tuvo que atacar, lo hizo con paciencia; cuando debió defender, prácticamente no sufrió.
San Martín manejó los tiempos con autoridad y transmitió buenas sensaciones por lo menos se ve una imagen de un equipo convencido de lo que quiere hacer dentro de la cancha.
Otro aspecto para destacar fue la eficacia. En un torneo donde muchas veces los partidos se definen por detalles, el conjunto tucumano aprovechó las oportunidades que generó y golpeó en los momentos justos para dejar sin reacción a un Almagro que nunca encontró respuestas.
Con este triunfo, el «Santo» no solo volvió a sumar de a tres, sino que ratificó el buen momento con la llegada de Alejandro Orfila. El equipo empieza a mostrar una identidad clara y, poco a poco, vuelve a ser uno de los protagonistas de la Zona A.
Todavía queda mucho camino por recorrer, pero, San Martín ganó, gustó y dejó una imagen positiva.
